Si amigos, el ser humano -por muy inteligente que digan que es- es un animal de costumbres y, como tal, actúa de modo similar pasen los siglos que pasen.
Dicen que una revolución está pronta, que todo cambiará, que las mentalidades se abren....No quiero ser derrotista ni negativa, pues no lo soy. Simplemente los hechos me demuestran que por muchas vueltas que le demos, el ser humano siempre va seguir en sus trece de martirizarse a sí mismo.
Si no es por unos, por otros. ¿Es el 'exterminio' (véase entrecomillado que no soy Hitler) una solución? No lo se. Los grupos, aunque los vayas cerrando, siempre tenderán a la lucha, a la competición. Somos tan idiotas que no sabemos ser felices sin más y vivir, si, VIVIR. Sin tener que pensar en las mil historias que las sociedades han creado para tenernos maniatados y, como dirían en mi pueblo, con los huevecicos corbateros.
Nos guste o no, vivimos en sociedad y necesitamos normas. Pues no podemos fiarnos de que otro actúe como yo lo hago. Y aún así....ya veis como vamos.
El poder es del pueblo, dicen. Fue bonito tratar de cambiar la mentalidad durante el romanticismo, vendiendo motos sin ruedas....e invisibles.
Pero ahí estamos, viviendo en democracia y nosotros creyéndonos el cuento de hadas.
Vivo en un palacio de cristal, con toboganes y escaleras mecánicas, hipotecando mi sangre y mi vida hasta el fin de mis días por un plato de judías mágicas que me harán sentir viva al ponerme una nueva chupa divina.
Tenía sueños, me los vendieron y los compré, ahora se me han roto y no sé como volver a construir el puzzle...ni si alguna vez existió. He descubierto que la felicidad reside en el fondo de mi corazón. Pero de eso no se vive, dirán. Claro que no, pero se vive mejor sin lugar a dudas.
La suerte se construye, a veces no de un día para otro, solo hay que saber esperar y dar importancia a lo esencial, nuestra naturaleza vital.
Miri
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